NICOLA
Llevo más de dos horas en el hospital, o puede que incluso más, la cabeza está a punto de estallarme y no sé qué más hacer para salvar la vida de la única mujer que amo, en cuanto me enteré de lo sucedido, Luca me mandó llamar.
Llegamos a la casa de Bea, donde Gary, ese mal nacido, estaba nervioso hasta la médula, no hizo falta que me explicara nada, ya que mi hermano menor, Jared, lo investigó y me dijo que tenía una prometida en Italia, nadie sabía de su relación, por eso es que Bea