Elena narrando
Desperté con el ruido de Sofía golpeando sus juguetes en el suelo de la habitación de al lado. Había descubierto que los bloques de construcción hacían un ruido estupendo cuando se lanzaban contra el piso de madera.
— Va a despertar a todo el vecindario — murmuró Adrián a mi lado, aún con los ojos cerrados.
— Es tu hija.
— No sé de dónde sacó esa manía de hacer ruido.
— De ti, amor. Tú roncas.
— Yo no ronco.
— Sí roncas. Pareces un motor de Volkswagen.
Abrió un ojo y me miró fija