Luego de haber curado los pies y haberle preparado el desayuno a Anna, Alonso creyó que era el momento de hablar. Durante diez años se había postergado, no estaba dispuesto a pasar más tiempo guardándose sentimientos, ni nada parecido, le contaría absolutamente todo a ella y una vez más arriesgarse a perderla. No era fácil contarle en detalle y más tranquilo lo que había sucedido y él también estaba convencido de que debía hablarle sobre la posibilidad de ser el padre biológico de Diego a eso e