Me desperté con sábanas desconocidas y un techo que no reconocía.
Por un segundo de desorientación, no respiré. Sentía el cuerpo pesado, agotado, pero mi mente despertó de golpe, trayendo recuerdos a la memoria en un instante.
Los golpes, el baño, la voz de Zane, el desconocido, sus manos sujetándome, el beso, el sexo.
Me incorporé tan rápido que la habitación me dio vueltas. Un leve dolor me latía tras los ojos, pero la niebla de la droga casi se había disipado.
La cama a mi lado estaba vacía.