POV: Einar
El oro no se come.
Esa era la lección más antigua y cruda de nuestra especie, una que el Sur había olvidado tras siglos de comodidades, campos de trigo dorado y banquetes bañados en vino.
Nos habíamos creído civilizados.
Nos habíamos vestido con sedas, forjado coronas de cristal y redactado leyes complejas que nos hacían sentir superiores a las bestias que habitaban en nuestro interior.
Pero cuando el frío apretaba, la seda no calentaba la sangre. Cuando el estómago rugía, las leyes