KENDRA
No puedo dormir. No es que esperara poder hacerlo después de lo ocurrido hoy.
Mi cabeza está rebosante de pensamientos, todos ellos peligrosos, robándome la paz que esperaba encontrar en la seguridad de mi propio espacio.
Una pequeña risa, vacía de humor, se escapa al aire. No puedo decir que no sea apropiado que la primera noche que realmente puedo pasar en mi cama la pase dando vueltas de un lado a otro.
Las imágenes atraviesan mi mente, una tras otra, cada una acompañada por un descub