Nathan respira hondo, camina hasta la silla porque siente que se desplomará de un momento a otro.
Mía camina hacia él con cautela, porque aún puede reaccionar mal, pero decide que al menos una parte de lo que ocurrió ese día se lo debe decir o pensará mil cosas que no son.
—Lo primero que debes saber es que no te dije la verdad para cuidarte, ese día no sólo ocurrió tu accidente, yo también tuve uno… —mira avergonzada sus manos, porque esa es la mayor mentira de todas.
No era secreto para na