Tras cincuenta y seis días en coma, Nathan Moore ha despertado, aparentemente no tiene secuelas graves, además del habla… ah, y está lo de su memoria.
El neurólogo está allí, evaluándolo, mientras Mía siente que está viviendo una pesadilla sentada en el pasillo esperando. Todd y Verónica han llegado tras el llamado de Steven y se han dedicado a consolar a su hija, porque saben eso puede alterarla más de lo que necesita.
—¿Qué pasa si nunca me recuerda, mamá?
—Piensa en que es una nueva oport