En cuanto Mía salió de la tienda con aquellas bolsas, el chofer le avisó a Nathan discretamente, pero este no podía salir porque estaba en una reunión con inversionistas y era él quien cerraba los tratos, por lo que llamó a Steven para que la esperara y cuidara de ella, hasta que pudiera salir de allí.
—¡Steven, tienes que ir por Mía, al parecer tiene una crisis!
—¡No puede ser! —dice Steven dejando sus compras de lado y corriendo a la salida de la tienda pidiendo disculpas por el desorden—.