Mi madre está viva.
Emir
—Hola Hijo mío—Replica la señora, y no sabía qué decir al respecto. Era un sueño o la realidad.
—Madre—Mencione sorprendió, de verla expectante.
—Emir—Susurró Eiza mirando la escena sin entender lo que estaba pasando.
—Estás viva.—Inquiero aún sin creerlo.
Me levanté, consternado, al ver la frente a mí. Era mi madre. Se acercó lentamente, y por un momento pensé que podría ser un fantasma. ¿Cómo era posible? Pero cuando colocó sus manos en mi mejilla, la toqué y sentí su calidez. ¡Era de ve