Malestares.
Eiza.
Rápidamente me alejé del señor Orlov y, sin pensarlo dos veces, le di una cachetada. ¿Cómo era posible que hiciera esto? Le grité, sintiendo una mezcla de indignación y rabia ¿Qué le pasa? ¿Cómo se atreve? No significa que porque le di mi confianza pueda venir y besarme así.
—Discúlpame, fue un arrebato… pero tú no entiendes que estoy enamorado de ti —respondió él, tratando de justificar lo injustificable.
—Entiendo, pero si mi corazón no quiere estar con usted, no me puede obligar. Creo