Juntos de nuevo.
Eiza
No sabía qué más sentir. Estar al lado de Emir de nuevo me llenaba de una emoción que no podía controlar. Lo abrazaba y besaba sin parar, y él me correspondía, pero noté algo extraño en él... nerviosismo, vergüenza y sobre todo, miedo. Jamás lo había visto de esta manera, tan cambiando.
Alexander nos había dejado solos para que pudiéramos hablar en privado, estábamos en la habitación en la que él se quedaba en la planta baja de esta inmensa mansión. Me senté a su lado y su incomodidad era