Despertando del coma.
Emir.
Abrí los ojos con dificultad, sintiendo un ardor profundo que me recorría. No entendía dónde estaba ni qué me había pasado. Miré a mi alrededor, y ese sonido constante y frustrante me estaba volviendo loco. Intenté levantar las manos, pero mi boca estaba seca, y algo en mi garganta me sofocaba; quería sacarlo desesperadamente.
En ese momento, sentí la mano de alguien y, de repente, un hombre apareció a mi lado.
—¿Puedes escucharme? Si puedes escucharme, por favor, levanta la mano —me pidi