Katherine
Ya notaba que mi madre me miraba mucho el vientre siempre que podía, pero cada que yo me daba cuenta de ello, ella giraba la cabeza y se hacía la distraída. Esto ya comenzaba a ser un poco preocupante para mí. No es que fuera algo que ella no tenía que enterarse, porque la semana entrante se lo íbamos a tener que decir para que se fueran preparando para la llegada de su nieto, pero me inquietaba la manera en la que me observaba porque, por más de que yo era una persona adulta y ya me