El testigo llamado John era un hombre mayor, de piel curtida por el sol y las arrugas del tiempo. Sus manos, ásperas y callosas, denotaban años de trabajo duro. A pesar de su edad, su figura era todavía robusta y su porte, imponente. Vestía una camisa de cuadros gastada y unos pantalones de mezclilla desgastados. Antes de narrarle lo sucedido a Ariam, se tomó su tiempo para preparar el café, con una destreza que denotaba su habilidad para la preparación de la bebida. El aroma del café recién h