La casa del senador estaba decorada con un gusto exquisito, los tonos dorados y los detalles en cristal hacían que todo brillara con una luz propia. La música de fondo era suave, pero animaba a los invitados a moverse al ritmo de la noche. Los camareros pasaban entre la multitud ofreciendo bebidas y aperitivos de primera calidad.
Cuando Derek y Ariam entraron, el ambiente cambió. El aire se cargó con una tensión palpable y todos los ojos se posaron en ellos. Derek lucía impecable con su traje n