Valeria, sin haber revelado aún que había sido despedida de su trabajo, veía cómo sus ahorros se agotaban rápidamente. No podía seguir fingiendo que iba a trabajar cuando ya no tenía empleo. Había perdido su trabajo por llegar tarde, descuidando el horario sagrado por culpa de Orlando, un hombre que la distraía y la llevaba a perder el empleo, porque no salía de su cabeza todo ese asunto de su madre y él. Ahora, se veía en apuros y la necesidad de conseguir un trabajo se hacía urgente.
Mientras