—Demasiado, no hay ni un minuto que no lo extrañe —bajó la vista a la mesa.
—Me imagino. Sé lo que se siente —musitó bajo la chica—. Pero, no se puede devolver el tiempo atrás.
—Tristemente no —concordó tragando el nudo que se había formado en su garganta—. Bueno, ¿Te parece si ordenamos la comida?
Preguntó dirigiendo la conversación a otra parte.
—Vale, está bien. Muero de hambre.
Warrick negó con la cabeza divertido.
Al cabo de un rato, la pareja decidió caminar por la playa. Andaban desca