El hombre parecía hosco. “¿Cuánto has bebido?”.
Su voz sonaba familiar. Cuando miró hacia arriba, se quedó estupefacta. Era Jackson.
La revelación de sus actividades en clubes nocturnos cruzó por su mente. Se obligó a responder descaradamente: “¿Por qué? ¿El Sr. West está buscando diversión de nuevo? No he bebido demasiado. Ari me espera en nuestro asiento. Estoy regresando. Diviértete”.
Jackson no la soltó. En cambio, la arrastró a una escalera aislada: “Ya es bastante malo que hayas venido