Cynthia escuchó lo que decía Aristotle, pero sus manos no dejaban de hacer lo que estaban haciendo. Su cabeza estaba hecha un desastre. "No hay... no hay necesidad. Podré terminar con esto ahora. Ve y duerme un poco primero. Por cierto, ¿dónde dormiré esta noche? Hay tantas habitaciones aquí que le pediré a Agnes que me ayude a limpiar una".
Aristotle se acercó a ella y se puso en cuclillas. La agarró del brazo con una mano mientras con la otra cerraba el equipaje. "Duerme conmigo aquí y deja d