Capítulo 94
Apenas salió el sol, Emiliano me pidió hablar en privado. Estábamos en la cocina, con los ojos hinchados de no dormir bien. Le serví un café, nos sentamos en la mesa, y fue directo al punto.
—Sé que estás preocupada por Clarisa —me dijo—. Yo también lo estoy.
Asentí en silencio, y el siguió.
—Intenté buscar información. Pero no encontré nada, no hay registros, ni huellas, ni datos escolares, ni nada que la conecte a una vida anterior. Es como si no existiera antes de llegar aquí.
Se