Capítulo 76
Después de aquella información de la policía, senti que había tomado la mejor decisión y Llevé a Santiago a casa.
Apenas podía caminar, El brazo izquierdo y la pierna derecha estaban enyesados.
Lo sostuve de la cintura y lo ayudé a subir las escaleras con cuidado. Cada paso le dolía y hacia una mueca de dolor.
No era el mismo Santiago de antes, el arrogante que cuide cuando estaba paralítico.
Al abrir la puerta, Ethan corrió desde la sala y se detuvo de golpe al verlo.
—Papá… —dijo