Capítulo 70
No sabía que estaba haciendo, Pero mía amor por Santiago me volvía débil, haba dicho tantas veces que no caería, que no lo perdonaría, y de nuevo estaba a merced de sus besos y de sus caricias.
Odiaba admitir que la liberación de Vicente, la había usado tan pronto, Pero lo que sentía era más grande de lo que yo podía manejar.
Los besos se volvieron más intensos, como si lleváramos años sin probar la boca del otro, con esa intensidad que me quemaba la piel
Él soltó el cinturón con un