Capítulo 46
—Santiago, suéltame —le repetí, sin levantar la voz—. No quiero hablar. No aquí y mucho menos encerrada la fuerza.
—Por favor, Luisa —susurró—. Perdóname, no puedo más con esto, me muero sin ti ¿Lo entiendes?
Respiré profundo, Lo miré directo a los ojos, me iba a mantener firme en mi decisión.
—Tú me destruiste con tus palabras, Cuando estaba en Europa, atrapada con el imbécil de Mike, lo único que me mantenía viva era saber que tú existías, Que podrías caminar, que te estabas recuperando, nunca te saqué de mi cabeza.
Él bajó la mirada, se que esto es dolia
—Yo también pensé en ti, todos los días.
—Pero cuando regrese, Solo asumiste lo peor, que me había vendido, que te había usado. Escuchaste ese audio y preferiste odiarme antes que escucharme realmente, tu me conocias mejor que nadie.
—¿Y tú no te hubieras vuelto loca? —levantó la voz de golpe—. ¿Tú no te morirías de celos si me imaginaras cogiendo con Ximena?
Me quedé callada.
—¿No te rompería el alma pensar que la toca