Capítulo 31
Desperté con el cuerpo agotado, cada músculo me dolía de tanto amarlo. Tenía la piel marcada por sus besos, se me salía el corazón de solo recordar lo que vivimos
Empecé a besar su pecho, Aún tenía una mano en mi cintura. Su respiración era suave, tranquila, por fin había encontrado paz.
La noche anterior… fue una locura.
Hicimos el amor hasta que no pudimos más. Me entregué a él sin miedo, sin reservas. Lo cabalgué hasta dejarlo sin aliento, él me devoró como si me necesitara para vivir. Hicimos el 69 devorando la intimidad del otro, me sonrojaba solo con recordarlo. Todo fue tan real, tan nuestro, que liberamos semanas de pasión retenida
—Buenos días, preciosa —susurró de pronto, con esa voz grave que me derretía.
—Buenos días, mi amor —respondí, con una sonrisa tonta.
Se levantó un poco, me acarició el muslo y subió su mano por mi espalda desnuda. Luego bajó lentamente de la cama, maniobrando con fuerza su silla de ruedas, y fue hasta donde estaba mi vestido en el suel