Capítulo 31
Desperté con el cuerpo agotado, cada músculo me dolía de tanto amarlo. Tenía la piel marcada por sus besos, se me salía el corazón de solo recordar lo que vivimos
Empecé a besar su pecho, Aún tenía una mano en mi cintura. Su respiración era suave, tranquila, por fin había encontrado paz.
La noche anterior… fue una locura.
Hicimos el amor hasta que no pudimos más. Me entregué a él sin miedo, sin reservas. Lo cabalgué hasta dejarlo sin aliento, él me devoró como si me necesitara para