CAPÍTULO 19
Santiagoe ayudo a acomodar la ropa, mientras escuchábamos el escándalo histérico de Ximena en la puerta.
—¡Un momento! —grite y abrí la puerta.
Ella intento entrar, pero se lo impedi, me quedé como una roca en la entrada sosteniendo la mirada fijamente.
—¡Quítate estúpida! Vengo a hablar con Santiago, el es el único que me interesa de esta maldita empresa.
—Esta ocupado en unas llamadas, me pidió decirle que lo espere un par de horas.
Intenta sonar cortes, ya no era solo la niñera,