Punto de Vista de Alison
Estaba sentada en un taburete de madera junto a la cama de Elara, con las manos entrelazadas con tanta fuerza que mis uñas se clavaban en las palmas.
No se había movido desde que la trajeron.
Su rostro estaba pálido y tenía moretones por todo el cuerpo.
Diosa, por favor susurré.
Las lágrimas seguían cayendo sin importar cuántas veces me las limpiara.
No me la quites también. No puedo... no puedo perderla.
Mi costado ardía donde la herida se había abierto de nuevo, pero