—¿Stella? ¿Otra vez? —exclamó Karine con enojo al ver su rostro lleno de moretones; ni siquiera el maquillaje podía ocultar sus mejillas hinchadas y sus labios lastimados.
Stella intentó ocultar su dolor y sufrimiento con una sonrisa falsa.
—Estoy bien, me caí sobre unos archivos —dijo inclinándose hacia el escritorio de Karine.
—Vamos, sabes que esa mentira no funciona conmigo. Ambas conocemos la razón de esto. ¿Hasta cuándo, Stella? ¿Cuánto tiempo más vas a seguir soportándolo?
—Va a cam