—¡Son preciosos!
Helena extendió los brazos queriendo cargarlos, mientras Eloísa apretaba protectoramente a los pequeños contra su pecho.
Se trataba de su hermana, la persona que quería sostener a los gemelos, sin embargo, un sentimiento de resguardo le instaba a no dárselos.
Fueron varios segundos los que permanecieron así. Helena ladeó la cabeza sin entender la razón por la cual no se los daba, mientras Eloísa pensaba en una excusa para darle a su hermana y que desistiera de la idea de qui