—Esto es todo lo que encontré, señor—informó Arno entrando en la oficina de su jefe.
La carpeta fue colocada sobre la mesa del escritorio de Henrick, quien luego de dedicarle una mirada indiferente, se animó a abrirla y descubrir su contenido. Ante sus ojos apareció un mar de información desconocida: récords académicos, y hasta un par de dibujos que habían sido seleccionados en un concurso escolar.
La vida y obra de Eloísa Meier estaba resumida en esos documentos.
Durante las siguientes horas,