—¿Qué hacemos aquí?
Eloísa miró con desconfianza el edificio en el que acababan de estacionarse.
—Ya lo verás—se limitó a contestar Helena, bajándose del auto con expresión calmada.
Luego de la inesperada propuesta de la noche anterior, Eloísa no confiaba en las decisiones de su hermana, por lo que todo este asunto de la salida le resultaba bastante sospechoso. Y vaya que no se equivocaba…
—Señora Collen, es un gusto tenerla de vuelta por aquí—saludo una mujer regordeta, quien con suma amabilid