—Entonces solo queda esta habitación, reservada para Señor Paredes— dijo Vivian, sacando una tarjeta de la bolsa. Sus ojos seductores se clavaron en el perfil de Leandro mientras le entregaba la tarjeta.
Mientras coqueteaba, lo tentaba diciendo:
—Señor Paredes, vivo justo al lado. Siéntete libre de venir en cualquier momento para una charla más profunda...
Antes de que Leandro pudiera responder, Vivian se alejó meneando sus caderas.
Leandro miró la tarjeta por un momento y, sin dudarlo, la tiró