Juan, sin embargo, seguía mirando en dirección a Lina y le preguntó:
—Elena, ¿lo hiciste a propósito, verdad? Sabías que Lina estaba aquí, ¿y me llamaste a propósito para montar esta escena?
—Eh... Juan, ¡me estás malinterpretando!
—Ya está, conocemos muy bien tus modales, tú y yo.
—No te saqué de la cárcel para que vinieras aquí a comportarte de manera arrogante y desenfrenada.
—Te advierto, mantente alejada de Lina, o de lo contrario, personalmente me aseguraré de que vuelvas a estar tras las