Sin embargo, su cuerpo se escurrió, esquivando hábilmente a Jazmín.
—Robar secretos de la empresa puede llevarte a la cárcel. Si entrego este video a la policía, ¿crees que te arrestarán?— dijo Lina con calma.
Jazmín la miraba incrédula, con pánico evidente en sus ojos. Se dio cuenta de lo que eso significaba y su expresión cambió al instante. Comenzó a suplicar:
—Lina, por favor... ¡por favor, no lo hagas!
Si Lina entregaba ese video a la policía, su vida estaría arruinada para siempre. Ro