—¡Un reloj que vale unos cientos de miles ha sido subastado por 2 millones! ¡Es increíble!
—Tampoco te fijas quién está pujando, esa es la Señorita Torres, tiene tanto dinero que podría matar a alguien con él.
—Para ella, 2 millones son calderilla, no significa nada.
Escuchando los comentarios a su alrededor, Paloma sonrió con desdén y levantó su cartel de nuevo.
—¡3 millones!— exclamó.
El presentador estaba emocionado.
—¡Bien, esta señorita ofrece 3 millones!
Lina, sin prestar atención