—Sí, escuché que tu nuera abrió una tienda de ropa de diseñador con estilos muy novedosos. El negocio está muy animado, y mucha gente hace fila pero no logra comprar nada.
—Señora Ramírez, ¡nuestra relación es tan buena! ¿Por qué no saluda a su nuera y nos deja ir un día a la tienda a elegir un par de prendas?
García escuchaba a las señoras adineradas elogiando a Lina, y su rostro se volvía cada vez más incómodo. Antes, García solía pensar que Lina era simplemente una huérfana del campo y le h