Aiden
Debería haber sabido que la sensación irritante e inquieta en mi pecho el primer día que vi al niño era reconocimiento.
O tal vez lo supe todo el tiempo y elegí negarlo porque me recordaba a una versión de mí mismo que odiaba. Una versión que pertenecía a un pasado que no estaba listo para enfrentar. Una debilidad y una vida que borré.
—Él no es tuyo. ¿Crees que lo habría tenido si lo fuera?
Sus palabras resonaron en mi cabeza mientras el silencio en el coche se volvía más pesado que