Siento mucho frío, hace un par de horas que salí de la habitación dónde me había peleado con Ainara y Theo. Mi bebé ha estado moviéndose mucho, sé que es lo que quiere y espera.
— Ya estás acostumbrado o acostumbrada ¿No es así?
Le hable acariciando mi barriga.
Me puse de pie y me asomé con cuidado en las puertas que dan a la terraza, quiero cerciorarme que no haya nadie por ahí. Después de cumplir mi ronda de vigilancia entonces me dirijo a la cocina.
Cómo todas las noches preparo mi taza con