*—Ezra:
Un alivio recorrió a Ezra al ver a su jefe en el almacén, sin embargo, de un momento a otro, las feromonas alteradas del alfa lo golpearon como una ola. Entre el hedor del atacante y el olor abrasivo, visceral, de Dante, la cabeza comenzó a darle vueltas. Las luces parecían demasiado fuertes. O quizá era su cuerpo, que ya no sabía si estaba en peligro o salvado.
—Ezra —murmuró Dante, dando un paso hacia él.
Ezra retrocedió de inmediato, como si aquel paso fuera una amenaza direct