*—Dante:
—A ti te gusta alborotar el panal, ¿eh? —dijo una voz.
Dante se volvió y encontró a Dominick de pie unos metros más atrás, acompañado por Callum. Ambos llevaban expresiones que mezclaban diversión e incomodidad. Callum sostenía un enorme ramo de peonías rosadas entre los brazos y, al notar que los habían descubierto escuchando parte de la conversación, sonrió con cierta culpa.
—Los dejaré solos —anunció rápidamente.
Sin esperar respuesta, caminó hacia la habitación y desapareció tras l