Isabella
No vi a Liam en todo el fin de semana. No podía creer que no solo cumpliera su palabra, sino que ni siquiera me visitara una vez al día como había prometido. Mateo, su asistente, según supe, me visitaba tres veces al día, trayéndome el desayuno, el almuerzo y la cena.
Quería preguntarle por Liam. Quería saber por qué no era él quien venía, pero no me atreví a preguntar. Era la primera vez en muchísimo tiempo que me permitían algo en este matrimonio. Parecía un sueño, y a la vez, algo e