Capítulo 44. Cita en el yate.
Noah quería hacer algo especial para Elizabeth, pero los dos habían quedado agotados del viaje y se quedaron dormidos hasta el día siguiente. Era gracioso porque sí, después de hacerla conocer la isla y caminar por horas, regresaron al yate y cayeron rendidos.
Los primeros rayos de sol golpearon los ojos de Elizabeth, que trataba de adaptarse a la luz, mientras tomaba una taza de café. Dubrovnik era hermoso. Nunca había imaginado que podía pisar en algún momento de su vida, las costas de Croaci