Capítulo 31. Nadie entiende.
Elizabeth había ido al hospital para una consulta de rutina y checar el avance en su cuerpo después del accidente. Según los exámenes, todo estaba bien y los pequeños corrientazos que le daba su brazo, era porque tenía inflamados los tendones que unían los músculos al hueso. La doctora le había explicado que eso sucedía comúnmente entre los deportistas o el uso excesivo del codo, pero debido a su accidente, también le tocó a ella.
Ella había dejado de caminar hacia la mansión después de consegu