Capítulo 15. Es la persona.
Elizabeth, después de haber llorado tanto, se sintió tan tonta, que tuvo vergüenza de ella misma. No era una mujer débil y mucho menos que se dejara vencer por nadie. No le costaba llorar, pero normalmente lo hacía por cosas que estuviesen fuera de su alcance.
Elizabeth jamás se permitiría llorar por un hombre. En su diccionario de mujer empoderada e independiente, no estaba escrito semejante idiotez. Por esa razón, haber llorado toda la noche hasta caer dormida por alguien que no valía la pena