Capítulo 16: Celos
Rafael
Subí las escaleras con Enzo dormido en mis brazos, su peso ligero contra mi pecho, pero el peso que llevaba dentro era otro. El niño respiraba tranquilo, ajeno a la tormenta que se estaba formando en mi cabeza. Lo acosté con cuidado en la cama, lo cubrí con el edredón y le besé la frente. Murmuró algo sobre “patinar más mañana” y volvió a quedarse dormido.
Cerré la puerta de su habitación despacio. Pero no fui a la de ella. Todavía no. La sangre me hervía. Me dolía la