Harper Black
¡El día siguiente fue normal! Fuimos a mi oficina. Cuando dieron las 16:30, fuimos a casa de mi madre.
Pasamos por la puerta principal sin llamar.
Escuchamos algunas risitas provenientes de la sala. Allí estaban mi madre y la tía Helen viendo... ¿álbumes de fotos?
Fui hacia ellas, que me recibieron con besos y abrazos. Hicieron lo mismo con Kael.
— ¡Estábamos hablando de ustedes! —dice la tía Helen, con una sonrisa maliciosa en los labios.
— Espero que sea para bien. —digo, sentánd