42. INTENSO DOLOR.
Lía
No podía más con este dolor de cabeza. Era insoportable. Quería llorar, gritar, arrancármelo de alguna manera. Me abracé fuerte, buscando un poco de alivio mientras mis dedos jugaban con el pecho de Arthur y el acariciba mi cabello, pero nada funcionaba, el dolor seguía ahí. No tenía ganas de hacer nada, solo quería tenerlo cerca, sentir su calor, como si su presencia pudiera calmar el fuego en mi cabeza.
—¿Por qué tienes la frente tan caliente? —me preguntó Arthur, preocupado.
No le