El punto de vista de Calder
La observé desde el instante en que entré a la oficina. Greer ya estaba en su escritorio, extrañamente temprano, luciendo impecable en ese vestido corporativo ajustado. Se veía... mejor. Ya no hacía muecas de dolor ni caminaba con torpeza. Tres días en casa de su amiga le habían dado a su cuerpo el tiempo necesario para recuperarse de lo duro que la había tomado.
Una parte de mí odiaba que hubiera huido. Otra parte, la más oscura y posesiva, disfrutaba saber que la h