Punto de vista de Greer
Una tenue sonrisa asomó an mis labios a mi pesar.
—Gracias por esto —añadí, levantándolas un poco.
—No hay de qué. —Hubo otra pequeña pausa.
Entonces di un paso atrás—. Tengo que volver al trabajo.
Él asintió—. Te dejo ir.
Me di la vuelta y empecé a alejarme, pero su voz me detuvo.
—Greer.
Miré por encima del hombro.
—Mereces algo mejor que cualquier cosa que te esté estresando —dijo en voz baja.
Se me oprimió un poco el pecho.
Esta vez no esperó respuesta. Se limitó a a