Punto de vista de Bella
Cole y yo regresábamos del hospital después de mi chequeo. Todavía no puedo quitarme el miedo de encima que me produjo la carta que recibí como parte de un regalo de un admirador anónimo.
La mano de Cole rozó la mía suavemente, sacándome de mis pensamientos. —¿Estás bien? —preguntó en voz baja, acariciando el dorso de mi mano con el pulgar.
Forcé una sonrisa. —Solo estoy cansada.
Asintió. —Llegaremos pronto a casa —dijo.
El coche finalmente entró en el camino de entrada